

| |

Desde que nos convertimos hemos sido motivados a trabajar con aquellos que
necesitan tanto física como espiritualmente. Al unir nuestras vidas
como matrimonio, esto tomo centro en nosotros e iniciamos un trabajo con motivación
del Espíritu, programando así distintos viajes misioneros. En
los mismos se trabajaron distintas áreas de capacitación a líderes,
ofreciéndoles técnicas de evangelismo y misiones. Donde hay
frutos hasta el día de hoy. A Dios sea toda gloria.
Países y comunidades enteras fueron y son estremecidas con el mensaje
de la Palabra de Dios. Es hermoso ver grupos y etnias ser transformados por
un mensaje de restauración y bendición. Los mismos, que una
ocasión no conocían de Dios, hoy son de bendición, llevando
a otras tribus y lugares esto que han conocido.
Convivir con nuestros hermanos y amigos, comer de sus comidas, oírles hablar en sus dialectos e idiomas nativos, compartir sus alegrías y sus penas, jugar con sus niños, enseñarles la palabra de Dios. Llevarles talleres donde toda la comunidad participa y son bendecidos. Ver como hombres que parecen endurecidos, lloran como niños, ante el impacto de la palabra en sus corazones, es algo que no queremos dejar de ver.

Nuestra visión incluye el trabajo con los más desventajados, llámese niños, adultos o ancianos. Mas, hay una clase que muchas veces la dejamos al olvido, que Jesús nunca les abandonó, y dijo: “Dejad a los niños venid a mí, porque de ellos es el reino de los cielos” Y siempre estos han estado en nuestra agenda, ya que de estos son las naciones del mañana. Hoy, nosotros les bendecimos, mañana ellos bendecirán a otros. Este año pudimos llegar a dos orfanatorios uno en el pueblo de Oanaminthe en Haití, y el otro en Montecristi, República Dominicana. La foto nos muestra solo un grupito de niños que tomaban sus clases en Haití.

Gracias a Dios por el pueblo que nos respalda en esta labor y ora por nosotros; mientras nos encontramos en lugares inhóspitos y llenos de peligros, pero sabemos que en ellos estamos haciendo labores en nombre de aquel que nos llamó y así nos ha cuidado hasta el día de hoy. El hacer su voluntad es nuestro mayor deseo y victoria. Si Dios te llama, responde sabemos que te respaldará en todo lo que emprendas y hagas en su nombre.
En el año 1975, unimos nuestras vidas, conociendo no solamente que
nos amábamos sino que el Dios que le servíamos tenía
un hermoso propósito con nosotros. Aunque pertenecíamos a diferentes
comunidades de fe y pueblos diferentes de nuestra isla, Dios se las ingenió
para que nos conociéramos.
Nuestra vida ha sido una llena de experiencias y aprendizaje en el espíritu.
¡Como la hemos disfrutado! Hemos contado con muchas personas que han
sido parte de este ministerio y han sembrado junto a nosotros esta palabra
de liberación. Como agradecerles y pagarles, mas sabemos que el Señor
lo hará.
Desde muy jóvenes sentimos el llamado a la obra misionera y evangelística.
Unido a otro ministerio compartí mi primer viaje misionero a Bogotá,
capital de la República de Colombia con un grupo de puertorriqueños
que ministramos; llevando la palabra de Dios y ayuda humanitaria que satisfizo
algunas necesidades dentro de nuestro centro de trabajo. Digo algunas, porque
nunca podemos lograr cubrir todas las necesidades a cada lugar que visitamos.
Mas con la encomienda de “id y predicad el evangelio” podemos
lograr ver su gloria.
Hace unos treinta y ocho años, antes de unir nuestras vidas, Dios había
tratado con nosotros, dándonos el mismo mensaje aun cuando no nos conociamos.
Nos habló que iríamos a llevar su palabra por pueblos y naciones,
mas no conocíamos ciertamente el
alcance de esta palabra profética. Hemos disfrutado de la grandeza
de Dios y le creemos a él, mas al paso de los años ver con nuestros
ojos el impacto del reino de Dios en las vidas, es lo que mas disfrutamos.
Día tras día, oramos y lloramos porque Dios añada a la
iglesia aquellos que han de ser salvos, es un privilegio ser llamados, y constituidos
por él. La Biblia dice en Efesios 4: 11: “Y constituyo Dios a
unos evangelistas” Este ministerio ha laborado en cada faceta ministerial.

El gozo es constante al ver que Dios ha levantado ministerios pastorales,
evangelistas y misioneros que ministran la palabra en muchos lugares, y son
fruto de este ministerio. Gloria a Dios por su poder y abundante gracia.
“ASI HA DICHO JEHOVA, REDENTOR TUYO, EL SANTO DE ISRAEL: YO SOY JEHOVA
DIOS TUYO, QUE TE ENSEÑA PROVECHOSAMENTE, QUE TE ENCAMINA POR EL CAMINO
QUE DEBES SEGUIR”. ISAIAS 48:17